domingo, 13 de mayo de 2007

Primeros pasos

Es extraño cómo cada vez que me pongo delante del portatil me siento transportado a mi tierra natal otra vez. Siempre consulto las mismas páginas, siempre me encuentro mirando videos españoles de youtube (sobre todo aquellos del programa Sé lo que hicisteis... que me encantaba ver cuando todavía no había llegado aquí) o hablando o chateando con mi familia y mis amigos a través del msn messenger o el Skype.

Pero levanto la vista del ordenador y miro a mi alrededor y me encuentro con las paredes moradas y casi desnudas de mi piso. La única decoración que tengo es un cuadro con una foto de Ayers Rock (o Uluru, tal y como lo llaman los aborígenes) y siempre me digo que he de comprarme más objetos de decoración, pero me da una pereza increíble ir a la Ciudad. Los sonidos también son completamente diferentes, ya que el sonido de los distintos pájaros me recuerda más a la selva que a una zona civilizada. Y es que lo primero que me sorprendió de Australia fue la variedad de pájaros que me encontraba con sólo pasear por las calles.

Para muestra un botón, estas son unas cacatúas que fotografié en mi primera visita a Sydney. Son muy comunes en Australia y hacen un sonido horrible.

Si salgo a la calle, me encuentro con mi calle, que parece más propia de la típica barriada que aparece en las películas americanas, y es que las barriadas australianas están organizadas de la misma manera que las americanas. Si sigo más adelante me encuentro con el Kingsway, una gran avenida que atraviesa todo el Sutherlandshire (o también The Shire, La Comarca, aunque aquí no hay hobbits) y que termina en Cronulla, el suburbio donde vivo. Si cruzo en Kingsway, llegaré a la calle comercial, a la que los lugareños llaman The Mall. Si en vez de cruzar la calle, la sigo, me encontraré con la playa, en este caso North Cronulla Beach.
Y me encuentro con el paraíso de los surferos y del culto al cuerpo, en el que se puede observar a muchos lugareños y lugareñas haciendo footing, surfeando, nadando, andando o cualquier otro tipo de ejercicio que les haga estar en forma. Con este panorama, mi barriguita cervecera empieza a ser una reliquia de museo.

Como habreis observado, vivo en mi propio apartamento a unos 100 metros de la playa, y aunque Cronulla es un suburbio turístico, no es tan famoso como otras playas de Sydney como Bondi, Bronte o Manly. Y también me encuentro a una hora en tren del centro de la cosmopolita Sydney, que no he visitado tanto como quisiera.

Después de dos meses, mi capacidad de asombro y maravilla se ha atenuado bastante. Imágenes como esta de la Casa de la Opera de Sydney empiezan a ser familiares. Hace solamente un año esto estaba a años luz, y ahora es una realidad tangible que puedo observar en directo simplemente viajando en tren hasta la estación de Circular Quay. A veces tengo que forzarme a no perder mi capacidad de asombro.